Entramos en un gran año, eso ya es conocido por todo mundo, sin embargo en estos momentos y en estas alturas de mi vida, hay cosas que me importan aún, y otras que me importan un soberano cacahuate... ¿¡Que!? En efecto, y nomás pa' no decir que me valen tres hectáreas de pito lo que suceda, lo que me importa en estos momentos es crecer laboral y económicamente, nutrir la relación con mi familia y disfrutarla, la verdad ya no me importa lo que suceda a nivel afectivo y de pareja, los amigos están ahí, disfrutándose en cada momento y cada instante que sea posible. El año 2017 me dejó profundas y valiosas lecciones de vida, amor propio y amistad, algunos lazos se fortalecieron y otros de plano están más desgastados que las suelas de un cartero. Me dolió mucho todo lo que pasó con cierto personaje de ojos felinos semi rasgados, barbón, alto y peludo... Claro fue el mensaje a pesar de lo nebuloso y turbio, no era por ahí y como siempre sucede, sale uno raspado y perdiendo hasta la camisa. Me desmoralizó bastante la falta de valor, empatía y compromiso, tan simple y tan sencillo que hubiera sido "me halaga, pero no..." razón por la cual me llevó incluso a pensar las más locas y atrevidas chaquetas mentales. Lo que sí también es cierto es que me atreví a ir más allá de muchas cosas, incluso a pensar en que pudo haber sido una opción, y lo más importante también fue que tuve el valor de mandarlo a él y a todas esos anhelos y deseos pedorros de secundaria, muy lejos y para nunca más volver. Estoy mucho más enfocado y enfrascado en salir adelante en mi vida laboral, económica y familiar, son planos en donde es más tangible ver resultados uno a uno que en el plano de la pareja y la afinidad afectiva. Estoy plenamente consciente y convencido de que renuncié incluso a disfrutar muchos aspectos de mi sexualidad, ¿Qué caso tiene disfrutar algo tan íntimo con alguien que quizás no vuelvas a ver jamás? Creo que es una especie de prostitución sin algo que la incentive. Desafortunadamente en estos tiempo, sólo vale la pena el envase lo bonito, lo llamativo, que salte a la vista, que destaque por la apariencia, que es sólo eso... apariencia y nada más. ¿En qué plano queda la sinceridad, la honestidad, el valor de una charla amena? Creo que eso ya está relegada al bote de basura, al olvido emocional, veo con cierto desagrado las situaciones de encuentros, el placer animal y cárnico -y no porque me de mis baños de pureza- sino porque creo que por más esfuerzos que haga, estos serán en vano, no será recompensado ni valorado el sentimiento, la esencia, el hecho de que alguien te valore por la calidad humana o por lo bien que te sientas al lado de esa persona, no. Todo gira en torno a la belleza y los centímetros de pene que cuelguen entre las piernas. Me dolió convencerme de una vez por todas que el último error que toleré fue este, el último sentimiento bonito fue este, el último aliento de sentirme enamorado fue este. No más, todo se terminó, la reconstrucción irá totalmente en otro sentido y rumbo, me lo dicta velozmente mi corazón y mi conciencia de que es tiempo de cerrar definitivamente esta área de mi vida, que la verdad ni astralmente está bien aspectada.
Quizás esté dramatizando mucho y haciendo una tormenta en un charquito, sin embargo las cosas irán cambiando poco a poco.