miércoles, 11 de enero de 2017

Tenderly - Whigfield

En esta noche de luna llena dedico estas líneas para ti Arturo, que disfruté el fugaz momento de desearte quizás más allá de una primigenia amistad fallida.
En esta noche veo la luna llena, en donde recuerdo tu mirada, ese brillo tan hermoso de tus ojos, en donde me permitió ver un alma que exclamaba a gritos un abrazo tierno, amable, quizás un largo beso en donde tiernamente se tocara el fondo de tu alma.
Decidí liberarte debido a que no estamos en la misma frecuencia, te admiré, me inspirabas, acepté muchos defectos tuyos, vaya... quería amarte en toda la definición de la palabra, ya que conocí una parte de tus demonios, y aún asi, estaba más que dispuesto a aceptarte.
Recuerdo el día que te conocí, en el fondo pensé y anhelé que fueras el hombre con el que compartiría una buena parte de mi vida o quizás incluso el resto de ella. Anhelaba muchas cosas entre ellas el sentirme atractivo para ti, sin embargo el tiempo fue poniendo las cosas en su lugar, siempre he sabido que soy valiente, mi papá en paz descanse me decía: "hijo, debes tener valor para afrontar la vida, al trabajo, al estudio y a los chingadazos, no cualquiera le entra... órale mijo... usted puede, rómpase la madre", pero creo que soy valiente a lo pendejo, pues me subí a cantar a un escenario lleno, te canté con el alma, fui sutilmente directo con el mensaje "Porque no tengo fortuna, estas tres cosas te ofrezco, alma, corazón y vida, y nada más. Alma para conquistarte, corazón para quererte y vida para vivirla junto a ti", confieso que estuve muy atento a tus movimientos, al terminar mi canción me pareció ver que te conmovió el coro y creo que entendiste mi mensaje, a lo cual solamente recibí un momento fugaz de tu calor, no entiendo qué pasó francamente. Conforme transcurrieron los días, tu desdén e indiferencia fueron apagando lo que quedaba de la llama. Arturo, me gustas mucho... Arturo, comenzaba a sentir cariño por ti, aunque nunca correspondiste un saludo de buenos días frente a todos, solamente en privado. Créeme que no quería que gritaras a los cuatro vientos las cosas, incluso si me dieras el avión de vez en cuando la historia hubiera sido otra, quizás al término del año esperaba con cierto anhelo tener noticias tuyas, lo cual fue negativo. Desconozco tus motivos Arturo... La regaste, invariablemente la regaste.

Alguna de mis amigas al conocer la situación me hizo un comentario muy atinado: "tú lo estás observando y sintiendo de esta manera a los 37 años, ahora te pregunto, cuando tenías tú su edad ¿qué habrías hecho tú? Fue en ese momento que las cosas comenzaron a cambiar de patrón, de perspectiva y de intensidad.

Me dolió mucho tu indiferencia, tu desdén y otras groserías que sutilmente hiciste. Arturo, te libero de mi, me libero de ti, ahora que decidí darle un vuelco total a mi vida considero cerrar definitivamente y para siempre mi corazón hacia alguien, y no por ti. Sino por mi, por amor propio, por duelo propio, por ironía de la vida en donde me visualicé a esta edad en compañía de alguien que fluyera, que inyectara una gran chispa a mi vida. Que sumara, mas no restara.

Me despido de ti Arturo, de tu singular primer nombre y la extrañeza de tus apellidos, en donde quizás pudieran haberse conjugado con los míos. Me despido de ti y de toda esperanza y anhelo.

Te mando un beso en donde quiera que estés, ex-candidato a ser mi gran amor, amor mío, Siempre tendré un bonito recuerdo de tu sonrisa y el brillar de tus ojos negros.

Adios Arturo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario