En esta fría y lluviosa mañana, la magia del entorno nos
está envolviendo de forma tan sutil que me agrada lo que tengo a la vista, me
encantaría al tacto, siento que tu piel es suave detrás de ese aspecto
masculino que tanto me gusta en un hombre, pero específicamente de ti, algo
tiene. Me encanta verte con ese peinado aunque sé que debo también hacer algo
con mi cabello que es un ¡verdadero desastre!
Honestamente no dejo de pensar en ti hasta en la misma
oficina que nos tenemos uno frente al otro, es curioso, pero estas sutilezas el
cuerpo no las puede ocultar. El cuerpo habla lo que la voz calla, sigo viendo
tu mirada; me gusta mucho. Sigo viendo tu sonrisa; me cautiva. Creo que lo no
verbal de ti me gusta más que la arrogancia que sale de tu boca. No lo puedes
ocultar.
Ayer platicando con la Maruja tomé otra decisión importante
en mi vida, sé lo que quiero por lo menos para los próximos 6 meses de mi vida,
y también me hice una promesa de cambio radical, de actitud, física y mental.
Me atraes mucho mi gato samurái.
El brillo de tu mirada
delata al paso del tiempo lo que hay dentro
Quizá sea reserva,
quizá sea temor, quizá sea aventura
El tiempo sin lugar a
dudas es sabio, desenmascara lo que somos en realidad
Tu juventud y mi
madurez quizá sea un gran complemento para ambos
Quizá fundirnos en el
cálido abrazo espiritual matinal o en la despedida nocturna
Quizá el tiempo nos
destinará muchas cosas, me gusta verte de lejos y de cerca
Las estrellas brillan
en el cielo nocturno, mientras mis pensamientos te invocan lentamente
Veo el fuego abrazador
y pasional a través de tu bella mirada y cálida sonrisa.
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