lunes, 3 de octubre de 2016

Mi timidez – Yuri

Estoy convencido -a casi un año de distancia que no entro a mi espacio- de que sabiamente hay que aplicar “la María Elena” a las cosas y a la gente que estorba, más abajo les contaré la anécdota del porque se le aplica el nombre. Ha transcurrido un año lleno de muchos contrates y una irreparable pérdida para mí, en julio dejó de existir mi gran amiga, compañera, cómplice y confidente, a tu memoria dedico estas líneas querida amiga.
Este año valientemente mandé muchísimas cosas a chingar a su madre -literalmente-, entre ellas a la gente que encabeza una empresa a la que dediqué muchos desvelos, esfuerzo y sacrificios, los mandé muy sutilmente a la chingada -no me arrepiento- ya que, si bien dicen que nosotros como humanos a veces no tomamos las mejores decisiones, ya me tocaba encabezar formalmente el área que llevaba. A capricho de una lángara no fue posible, ni modo.

Me llegó del cielo la oportunidad que quería, me siento la verdad en la gloria y agradecido, en estos momentos mi vida dio un giro muy importante, me agrada el panorama, sin embargo me encantaría disfrutar este momento en compañía de ese alguien especial. ¡Stop Beto Jones, stop, alto total, crucero peligroso! ¿Qué no te quedó claro que no está aspectado en tu carta astral una relación formal o un noviazgo fugaz? Upssss… Cierto, -Aparte de que tienes que ser fiel a tu palabra y tu promesa desde los 33, en donde tú quedaste en algo- ¡Oh chingá! Tienes razón, la estoy cagando irremediablemente en intentar cuando menos esperanzarme en algo, dame chance no mames tu también, hagamos esto. Si este cabrón no me pela de aquí a diciembre, comenzaremos el 2017 con lo mismo, también dame ese último chance. Es lo último que te pido ¿vale? -¡Está bien carajo! Es la última vez, desde los 33 a la fecha no había pasado nada al respecto con nadie, y si, con este zángano que estás viendo todo lo negativo que tiene, caprichoso, mamón, petulante, y un larguísimo etcétera, también se vale reconocer que tienes muchas cosas bastante negativas, enojón y mandón, cuando te lo propones puedes ser una verdadera perra de ocho chi… -¡Bueno ya, tú también le haces mucho a la mamada!

¡Bueno está bien pues! ¿Ya puedo contar la anécdota de “La María Elena”?
Ya hombre, cuéntala, atáscate…
Muchas pinches gracias, bueno cuentahabientada de la nueva edición del diario de Beto Jones, ahí les va…
Resulta que como todas las familias mexicanas que son sumamente disfuncionales, la familia de mi tía no era la excepción, mi tía tuvo 10 hijos y tiro por viaje peleaban entre todos y ya después tan hermanos como siempre. En una cena de fin de año, los ánimos se caldearon entre ellos, y de buenas a primeras mi tía se levantó de la mesa y a los 10 que me los manda a chingar a su madre. Dignamente mi tía se levanta de la mesa y se va a su cuarto a ver la televisión, dan las 12 campanadas y se acerca mi prima la más chica a quererla abrazar y decirle con mucha efusividad: ¡Felicidades mamá!, terminando esto, mi tía con todo el tono de voz molesto le dice ¡¡¡Tú chinga tu madre…!!! A la vuelta de los años se volvió en una anécdota chusca de la vida de mi tía. Es por eso que ahora invariablemente ante las adversidades o ante la gente misma hay que aplicar “La María Elena” con un rotundo ¡¡¡Tú chinga tu madre…!!!

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